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MusicaspheraeMay 19 Mi hermano y su novia por fin son marido y mujerMi hermano se ha casado parece mentira, pero es asi. treinta años desde que lo conocí... y parecía que siempre estaría en casa. Soy el menos indicado para hacer una crónica de lo sucedido, pues estas cosas nunca se me han dado bien, pero lo voy a intentar. Me desperté sobre las siete de la mañana. No era excesivamente temprano, pero tampoco tarde. Mis padres y se habían levantado, pero fran, que dormía en la cama de al lado de la mía, aún tenía cara de bendito. Sé que cuando me desperté aún estaba en la cama, aunque no consigo recordar si el se levantó antes que yo o no. Recuerdo que yo si me levanté, y fui a ducharme. Desayuné frugalmente, hable con Barbara y subí a vestirme para ir a por el ramo, y a por el períodico. Recuerdo que cuando salí de casa mi hermano aun no se había vestido. "El novio compositor" así tituló el periódico la entrevista que le habían hecho. Y es que mi hermano ha compuesto "casi" toda la música que sonaria en su boda. Recuerdo que me pasé media hora o así leyendo el artículo del periódico, mientras esperaba a que abrieran la floristería para recoger el ramo de la novia y los prendidos que usaríamos nosotros. Que precioso ramo. Recuerdo las prisas. Recuerdo que Barbara me dijo que quería verlo... y yo le dije que haría una foto para que lo viera, aunque luego lo olvidé... No hubiera podido hacerlo, porque en la floristería me cubrieron el ramo para que no se estropeara, asi que no hubo foto antes de la boda. Recuerdo que salí corriendo a llevar el ramo a casa de la novia. Recuerdo a la hermana de la novia, hecha un manojo de nervios, con cara de no haber dormido. Recuerdo que colocamos el centro del coche (El mercedes negro del tío de la novia), y que sin solución de continuidad sali corriendo a llevar los prendidos a casa. Mi hermano se estaba acabando de vestir cuando llegué. Recuerdo que no tenía puestas las gafas... como no se las vi en todo el día; así que supongo que llevaría lentillas. Mi madre recogió su prendido (blanco, como el del padrino; el nuestro era rojo) y se lo puso allí delante de mi, mientras yo salía -una vez más- corriendo para ir a buscar a Barbara, sin haber saludado a penas a nadie de la familia de los que habían ido primero a mi casa... Después de recogerla... corriendo de nuevo para la iglesia. El día anterior, habíamos estado colocando cacharros allí para la sorpresita que les teníamos preparados, y habíamos visto como colocaban las flores, los bancos, y todo. En ese sentido estabamos tranquilos, porque no había nada que colocar... pero los nervios regresaron porque ellos ya estaban allí. Sonia y Francisco. Jamás vimos unos novios tan puntuales. Sonia estaba muy guapa; y no parecía nada nerviosa, aunque supongo que la procesión iría por dentro. Y lo mismo mi hermano. No recuerdo casi nada de la boda. Por mi parte, tensión, nervios. Recuerdo haberles visto de espaldas mientras se casaban. Recuerdo que mientras lo hacían intenté buscar la mirada de Barbara. Recuerdo como me hubiera gustado estar abajo, en vez de en el órgano, para ver sus caras mientras se daban el "Si quiero". Y entonces vienen a mi mente los invitados, la familia, la familia de la novia, mi novia, el ambiente de la iglesia, los curas que estaban allí; el obispo don Ciriaco, que luego no se pudo quedar, el coro, mis hermanos, tan nerviosos como yo. Recuerdo la misa, recuerdo lo que leyeron, esa preciosa lectura de Tobias que nunca me había gustado, hasta que ellos la hicieron; las peticiones por los esposos, el como la gente alucinaba con la música de Francisco, y como Jose mari les hizo vibrar con el sonido de la trompeta. Lo que les cantamos en la comunión. Para mi quizá significaba mas de lo que quiero reconocer. La primera vez que se casa un hermano solo ocurre una vez. La idea fue de Manolito. El y Jose Mari ensayaron incluso antes que yo. Pero yo pretendí que les emocionara. Un instante emotivo para la boda. y el que se emocionó al pretender que se emocionaran ellos, fui yo... que le vamos a hacer. Recuerdo el abrazo y el apoyo de mi novia. De mi Barbara. (biubiu, my darling) Recuerdo haber bajado mientras ellos estaban alli haciendose las fotos. Pocas fotos. La gente andando por allí. Recuerdo el abrazo de oso de Francisco. La sonrisa radiante de Sonia. Recuerdo el haber agarrado tembloroso la mano de Barbara, su abrazo. Recuerdo el salir afuera, las bolsitas de arroz. Recuerdo a Don Severiano cogiendo un puñado -discreto, eso si- de arroz para tirarlo a los novios. Recuerdo querer estar en la primera fila, para verlo todo, para no perderme nada. Asi terminamos como terminamos... con una paella dentro de la ropa interior. Recuerdo verlos salir, protegerse de la lluvia como podían. Recuerdo los abrazos y las enhorabuenas de todos. Ya están casados... El resto de la tarde es borrosa en mi memoria. Cocktail, comida... de mesa en mesa haciendo fotos, saludando a toda la familia, a todos los amigos... recuerdo las fotos, recuerdo a mi madre con la teja. Recuerdo a mi padre... había estado toda la ceremonia con su camara de video, como si no fuera el padre del novio... Supongo que no quería perderse nada y guardarlo todo para tenerlo, para recordar luego hasta el último detalle de todo, para no olvidar el momento en el que su hijo mayor se casaba. Qué mayores se hacen todos, y qué pronto se van de casa, verdad papa? Recuerdo a mi abuelo. Y cómo me hubiera gustado que mis abuelas hubieran estado allí también para verlo. Recuerdo después la fiesta. A todo el mundo pasandoselo bien. A unos bailando, a otros bebiendo, a otros charlando. Todos pasándoselo bien. A Sonita y a Franito ejerciendo de anfitriones. Al padre de Sonita con su barba característica hablando con mi abuelo. A mis tios y a mis primos bailando y pasandoselo bien. A Nurita bailando y pasandoselo bien (jo, parecía hasta otra). A mi Barbara bailando conmigo descalza, abrazados, hasta que cerraron la carpa a la hora de cerrar. Un ratito de descanso. Como el anterior en el que fuimos a cambiar de calzado. y luego... paz. Sentarse con la familia. Barbara dormitando en mi hombro. Un día para recordar. Un día para haberlo sentido. Para tantas y tantas emociones. Enhorabuena, Sonia y Francisco. Sed muy felices. April 13 No hay trabajo para ti, chico.Imagínese que aparece en su
ciudad un grupo de personas que hacen su trabajo (el de usted, no el de ellos)
gratis. A cero euros la hora, con buena disposición, y sin quejarse por nada,
ni exigir nada, ni pedir que las cosas se hagan bien. Automáticamente, la estabilidad de su vida y de su quehacer no valdrá nada; haga como haga su trabajo y le dedique el esfuerzo que le dedique; y automáticamente también, si su trabajo es con un contrato de duración definida, piense que el tiempo que le queda con trabajo es el tiempo hasta la resolución de ese contrato. Eso, si la empresa no decide que le es demasiado graboso pagar ese tiempo, y prefiere darle el finiquito y echarle a la calle. Si usted es capaz de desempeñar otro trabajo, quizá pueda encontrarlo; esto en caso de que la situación económica sea buena… sino, el drama le aseguro será de considerables proporciones. Esta es la situación en la que se encuentran la gran mayoría de los estudiantes de órgano –de música en general- en España. Casi todas las orquestas son de titularidad pública. Casi todos los conservatorios también. Suerte tenemos de que en el caso de las orquestas aun contratan a profesionales, aunque no entendemos por qué, sabiendo que habría gente que podría hacerlo gratis. El caso es que cuando tienen que contratar a algún organista, que siempre ocurre en casos puntuales por no pertenecer a la plantilla fija, obviamente lo harán al que mejor lo haga; con lo que siempre contratarán a alguno que tenga tiempo para estudiar. (Si, el órgano, como el resto de los instrumentos, necesita muchas horas al día de estudio). Por lo tanto, llegamos a la conclusión de que el que trabaja para alguna orquesta, en casi la totalidad de los casos, trabaja ya de organista en algún sitio… cuando no es un pianista que hace la labor de continuo en un organo sin ni siquiera conocer el instrumento. En las iglesias, casi todos los organistas son, o bien profesionales que tienen otro puesto de trabajo –de profesor en algún conservatorio-, o bien meros aficionados. Se pueden contar con los dedos de una mano –y sobrarán dedos- aquellas iglesias que tengan un organista titular remunerado, por varias razones, entre las que están la de que si el trabajo es para la iglesia, no importa trabajar por nada y hacer las cosas gratis. En adición, una pésima interpretación en España de las conclusiones acerca de Música del Concilio Vaticano Segundo, han hecho que el órgano no tenga apenas relevancia para los sacerdotes españoles, considerando muchos de ellos de una manera despectiva, que el organista profesional va “a lucirse” en vez de a cumplir una labor para con la liturgia o para con un trabajo bien hecho; agravando así el problema por la falta de consideración de la labor profesional. Es horrible constatar así que casi siempre se prefiere un trabajo mal hecho a un trabajo bien hecho; quedando incluso a veces al margen de la gratuidad o no del mismo. Asimismo, como el profesional quiere las cosas habitualmente bien hechas, es en multitud de ocasiones un elemento molesto; a evitar. No hay trabajo para los organistas. Es mejor un aficionado que hace cosas que “el pueblo” puede hacer, en vez de hacer las cosas bien y profesionalmente: formar cantantes, organistas, ministriles, directores de música, maestros de capilla, musicólogos, compositores…; gente, en definitiva, que conozca su trabajo, que sepa que está bien hecho… Todo eso pasó hace tiempo a la historia. No resulta sorprendente que la inmensa mayoría de los organistas que graban discos sean de países en los que la música en las iglesias tenga otra consideración. Nos llena de envidia a los españoles escuchar los coros y los órganos de Inglaterra, de Alemania, de Francia, de Estados Unidos… ¿Sabían ustedes que un organista titulado puede llegar a cobrar 60000$ al año en los USA?. Y es que cuando el músico puede vivir de su trabajo, se fomenta la excelencia y se hacen las cosas bien, es posible que su trabajo tenga la suficiente calidad como para hacer una grabación. En el resto de los casos no. Así de cierto y de duro es. Aquí en España se duda de la viabilidad económica de la profesión de músico de iglesia; cuando lo cierto es que con una inversión inicial, quizá sí podría haber un mercado para esa música. El hecho es que las mejores grabaciones de nuestra música sacra de coro son inglesas, o las de música de órgano, alemanas; los organeros que reparan nuestros instrumentos, franceses o alemanes; los musicólogos que estudian nuestra música sacra, americanos o italianos… la lista es interminable. No se dan cuenta que esos musicólogos extranjeros sí ganan dinero con sus libros, con la edición de esas partituras. No se dan cuenta que esos organistas extranjeros cobran mucho dinero por los conciertos que a nosotros nos niegan año tras años en los mismos ciclos; y a menudo con programas de concierto sumamente mediocres, cuando no en plan “bolo”. No se dan cuenta que la edición y grabación de todos los fondos musicales de nuestros archivos catedralicios darían pingües beneficios; y que con los conciertos solo de esa música –a menudo virgen, inexplorada- a lo mejor hasta daba para vivir cómodamente. En cambio de esto, se nos pide que hagamos nuestro trabajo gratis. Que nos esforcemos hasta la esclavitud por nada, porque es deshonesto o inmoral exigir un precio por nuestro trabajo; porque consideran que hay otras personas que hacen ese mismo trabajo gratis. Pero lo cierto es que ni es el mismo trabajo, ni aunque lo fuera estaría bien hecho; ni aunque fuera el mismo trabajo es exigible a todos que hagan ese trabajo por nada. Allá de aquel que sea tan altruista. Una persona honesta, moral, con sentido de la responsabilidad, culta y con conocimientos, no quiere vivir de limosnas. La degradación que supone tener que aceptar el dinero que las personas quieran donarte para poder vivir dignamente, de pedir por el amor de Dios lo que justamente correspondería por un trabajo bien realizado deja al trabajo bien realizado a la altura de la nada. Y si el esfuerzo no vale nada, el esfuerzo entonces no merece la pena: lleva a pensar que el trabajo que se hace y el esfuerzo dedicado a lo largo de santísimas horas de estudio a este trabajo es deshonesto en si mismo, por después tener que pedirle a los “contratadores” el dinero que cuesta, a exigir un pago que dicen no se puede pagar porque otros lo hacen gratis, porque la iglesia es pobre y no tiene dinero, o porque no es razonable lo que se dice, o simplemente porque al sacerdote de turno no le gustan los músicos profesionales, que vienen “a dar el concierto”. Quizá el problema llegue cuando no sea posible ni siquiera encontrar un aficionado que lo haga. Pensamos que una catedral parece una catedral en tanto que haya gregoriano, polifonía, contrapunto, y un órgano sonando, por supuesto bien tañido, y no por un aficionado. Eso y que no haya los consabidos adolescentes de las guitarras y el “alabaré, alabaré”. En ese sentido, muchas veces hemos dicho que la Iglesia Católica no debería permitirse el lujo de renunciar a su propia estética, cosa que está haciendo, además en un mundo en el que es tan sumamente importante la imagen…; y más cuando lo tiene todo a su favor. Si bien no puede exigírsele a nadie la contratación del trabajador que no desea, la Iglesia debería asumir su papel de agente económico y poner –como con otras muchas cosas- los medios para que se hicieran las cosas bien; proporcionando un futuro y un trabajo digno a tantos que han dedicado su tiempo y su dedicación a este servicio –no lo olvidemos, de alta cualificación- , pues de lo contrario lo normal es que muchos jóvenes que iniciaron su camino como músicos de iglesia se sientan, en algún momento de sus vidas, estafados. Dentro de unos pocos años no quedarán organistas o especialistas en música sacra en España; a no ser tan solo los que sean capaces (y no se vean abocados a tener que buscar un trabajo antes de otra cosa) de sacar una oposición del estado. Todos especialistas en música sacra serán lo que los sacerdotes aquí deploran de los músicos. Todos ellos clientes del estado, productos de una ideología que prefiere tener a los trabajadores subyugados; estómagos agradecidos al poder político por tener lo que es justo y legítimo tener. Pensamos que en los conservatorios debería regir esta regla de oro: cada profesor solo podrá tener un alumno a lo largo de su vida… el resto no va a tener trabajo. Si un consejo se le puede dar a un padre –o una madre- que quiere que su hijo entre en el conservatorio, es que no lo matricule. Hará de él un desgraciado. February 28 publicidad de mal gusto El otro día... en uno de estos raros ratos que se ve la tele -los que me conoceis sabéis de sobra que apenas la veo-, me encontré con un anuncio de muy mal gusto. La empresa, MediaMarkt (los de "yo no soy tonto") utiliza la imagen de un militar y parafrasea al condenado Coronel Tejero, responsable del golpe de estado fallido del 23F. Yo a eso le llamo mal gusto. Al margen queda que se mencione esas ofertas para los días 29, 30 y 31 ¡DE FEBRERO! ... pa mear y no echar gota! Frases liberales • Un comunista es alguien que ha leído a Marx. Un anticomunista es alguien que ha entendido a Marx. R. Reagan February 26 Democracia "El mejor argumento contra la democracia son cinco minutos de conversación con el votante medio. W. Churchill" Esa frase, para los que suelen citar también a Churchill con la otra archiconocída. Sin comentarios. February 21 Los cafés En mi empresa se les ha ocurrido la genial idea de no dejarnos tomar café en una cafetería cercana. No se si tienen derecho a hacerlo, pero el caso es que lo han hecho. El asunto es que el café de la máquina es demasiado malo. Esta mañana, sin ir más lejos, he echado mis cincuenta céntimos (caro para ser café de máquina) y la maquina no tenía ni leche ni azucar. El resultado es un hediondo brebaje marrón (que encima es escaso por faltarle la leche), que he intentado tragarme, sin exito. Me siento estafado. Voy a terminar por traerme un paquetito de café, un cartón de leche, y un termo (o un termo con café con leche hecho de casa)... Todo será que nos lo prohiban también.
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