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日志


3月11日

Relato: intercambiador

Intercambiador

 

El Intercambiador levantó lentamente la vista para fijarla en el Hombre que tenía delante. Su fría e inexpresiva mirada transmitía inequívocamente un solo pensamiento: “llegas tarde”

 

El Hombre que se hallaba ante él desasió la mano de su acompañante, aunque no osó adelantarse ni responder a la mirada que le escrutaba. Momentos antes había avanzado por un frío y oscuro corredor, que si bien en un principio habría imaginado como una gruta o como una cripta, a posteriori le pareció tan fría y tan estéril como la  antesala de un hospital; y tan obscura como una tumba. Su acompañante, Ella, asida de su mano; quizá se habría deslizado por el corredor sin comprender, ajena a una consciencia humana de la situación.

 

Ella era perfecta. Grácil, esbelta, inteligente,… quasi-humana.

 

Había nacido de la propia inteligencia de aquel hombre, ideada por su razón; y suponía la exaltación de todo lo divino que él mismo podía imaginar, de tal manera concebida que no podría haber sido creada sin la intervención del cariño, sin la donación del propio alma. Exactamente de la mitad del propio alma del creador.

 

“¿Qué deseas?”

 

La voz del intercambiador resonó helada y lúgubre en el ya frío y negro ambiente. Había parado de escribir lo que fuera que estuviera escribiendo con sus enormes y descarnadas manos y miraba fijamente al Hombre.

 

Parecía mentira que una voz así pudiera surgir de un ser como el tenía delante; al que quizá habría imaginado como alguien elegante o apuesto; siquiera guapo o atractivo. No, el Intercambiador era huesudo, viejo, con los ojos hundidos en sus cuencas… cruel.

 

“Quiero que me devuelvas a mi Ángel”

 

El Intercambiador sonrió y miró hacia Ella.

 

Y lo que vio fue un ser perfecto, grácil, esbelto, inteligente; adornado por las virtudes del cuerpo y de la mente. Un ser que debía haber sido amado hasta el extremo.

 

Con una enorme curiosidad, el Intercambiador se levantó lentamente de su escritorio y avanzó hasta el centro de la sala, quedando delante de Ella. Examinó pausadamente “su” mercancía. Miró hasta cansarse todo su cuerpo perfecto y proporcionado; pero fue mirando su alma y su inteligencia cuando se dio cuenta del engaño, pues percibió que la perfecta muchacha que permanecía callada ante Él tan solo tenía la mitad de un alma.

 

El Intercambiador cambió su mirada y la posó en el Hombre, a pocos pasos de distancia. Sonrió de nuevo, y su sonrisa más que una sonrisa apareció como una mueca hiriente a los ojos del Hombre. Tratando de ser valiente, el Hombre repitió:

 

“Quiero que me devuelvas a mi Ángel”

 

La mueca del Intercambiador se tornó incluso más fría, hiriente y cruel.

 

“¡Oh, si!, claro. No hay ningún problema, concédame unos minutos mientras hago el intercambio.”

 

El Intercambiador cogió la mano de Ella  y la condujo hacia las sombras. Mientras los veía alejarse, el Hombre lloró. Lloró por Ella que se alejaba; lloró por lo que había amado, por lo que había dejado. Por su vida y por sus sufrimientos. Lloró por sí mismo y porque aún le quedaba una esperanza, y por que el llanto sincero y dolorido puede tener el poder de redimir a un alma; porque el sacrificio de una persona amada hasta el extremo puede conseguir que otra persona a la que se ha amado hasta el extremo vuelva a la vida desde el mundo de los muertos.

 

Pocos minutos después, pasado el paroxismo del dolor y del llanto, y el dolor de la vida perdida; inundada su alma en la esperanza, el intercambiador regresó.

 

De la mano del Intercambiador iba su Ángel.

 

Antes de desasirla, la cruel voz del Intercambiador volvió a sonar:

 

“Supongo que te informarían de los términos del acuerdo”

 

Un momento de silencio colmó el ambiente. El Hombre, extasiado, miraba a su Ángel. El suyo de verdad, el que no era de nadie más en todo el mundo.

 

Y mientras miraba, se sorprendió al escuchar su propia voz, cantarina, que decía:

 

“Claro. Uno entrega a una persona que ama hasta el extremo. A cambio obtiene a otra que ya ha muerto. La recupera”

 

La risa del Intercambiador atronó el ambiente.

 

“Eso y la mitad añadida del alma del Interesado”, añadió el Intercambiador

 

“Claro” contestó el Hombre.

 

El silencio volvió a inundar la Sala de Intercambio, y el oscuro y frío corredor adyacente…

 

“Sea”

 

Y esa fue la última palabra que susurró el Intercambiador antes de retirarse.

Fría,

Seca,

Brutal.

 

Su Ángel avanzó, y con facilidad asió la mano del que ya no era ni hombre, porque que se había quedado sin alma.

 

Una mujer hermosísima se deslizaba por el inhumano corredor; grácil, esbelta, inteligente. Un ser adornado por virtudes del cuerpo y de la mente. Sonriente. A su lado caminaba arrastrando los pies un hombre que había amado hasta el extremo. Un hombre sin alma; que no podría volver amar y al que no sería posible volver a amar precisamente porque no disponía de un alma.

 

Ella sin comprender; y el, canturreando en su locura:

 

Me quedo en tu sonrisa descansado

si brilla tu mirar con la mañana

y suena con la brisa más temprana

mi beso pudoroso ahí a tu lado.

 

Un bello Paraíso que he soñado

contemplo en esta noche tan galana;

si miras con tu risa más humana

yo grito alegre al verme enamorado.

 

Hoy tengo esta certeza en este infierno

El claro Paraíso veo en tus mañas.

Yo sé de tu sonrisa, yo lo intuyo

 

Y te ofrezco el calor de mis entrañas

La sabia de mi amor eterno, eterno

Mi triste corazón, que es tuyo, tuyo”

 

 

 

3月9日

Carnavales

Si, es cierto, esta entrada iba antes que la de la conferencia de Michael...
 
Bueno, es que no he tenido las fotos disponibles hasta ahora...
Pues nada... eso... que nos fuimos de carnavales a navalmoral con mi cuñada.
Hubiera sido muy divertido si no hubieramos tenido unos días taaaan lluviosos. Carnaval en Navalmoral y todo es fiesta (cuando no llueve).
Aun así, el desfile duró un par de horas. todo eso en una ciudad pequeña que no supera los 25000 Habitantes.
todo lleno de color, de gente disfrazada. no se veía a gente que no llevara un disfraz por la calle.
Eso me lleva a reflexionar, si en realidad la naturaleza del hombre no sea ponerse máscaras ante los demás y el disfrazarse, una norma social, aunque no llevemos "trapitos"... en fin... otra de mis paranoias
 
bueno aquí os dejo una de las fotos
 
por cierto... para que nadie se llame a engaño... el otro de la foto es mi hermano pequeño
 
 
3月8日

La conferencia de Michael Noone

Ayer estuve en una conferencia allá en el conservatorio. La ofreció un tal Michael Noone, y versó acerca de su descubrimiento de obras inéditas de Morales, de Lobo y de Guerrero en el manuscrito 25 y 21 del fondo del archivo musical de la Catedral de Toledo... vamos... Renacimiento en estado puro.
El caso es que viendo las fotografías de los manuscritos se me caía el alma a los pies. Joyas como esa, de casi quinientos años de antiguedad, casi destruídas en su totalidad por la "pecadora mano del hombre" o más bien debería decir, por su desidia e ignorancia.
Y se me caía el alma a los pies por que yo mismo he visto cantorales similares aquí, en similar estado de conservación.
Y es que es una pena. Tanto dinero tirado en otros temas a menudo baladíes, y nos estamos dejando perder nuestros archivos, nuestra memoria, nuestra cultura.
El señor Asensio (el responsable de la conferencia) apuntó que en realidad los archivos eclesiasticos son archivos privados, y que ellos son los dueños y señores, y los responsables por tanto de la conservación de este patrimonio.
Y yo pienso... qué poco dinero tiene la iglesia para socorrer tanto patrimonio.... Y cuanto ignorante gobernandola.
No creo que la solución sea la expropiación.
Es más, hay casos flagrantes de abandono todavía hoy en los archivos públicos, que se pudren y enmohecen por la desidia.
Pero.... ¿deberiamos enseñar un poco de cultura a los clérigos que pueblan nuestras catedrales?